Un auténtico ganador es aquel que sabe sacar ventaja incluso de sus defectos. Quizás el equipo que se enfrentó con nosotros el pasado jueves sea el paradigma de esta sentencia, porque a cualquiera que a priori le dijeras que nos íbamos a enfrentar a un equipo de sordos, te contestaría diciendo que teníamos todas las de ganar.
El caso es que perdimos, y lo hicimos contra un conjunto que, en lugar de estar condicionado por su deficiencia, supo sacar partido de ello. No jugamos bien, cometimos errores individuales y colectivos que se repetían cada vez que nos acercábamos al rival y nos hacían caer en la desesperación. Fuimos siempre a remolque, haciendo lo que se suele denominar “la goma”, es decir, acercándonos y alejándonos en el tanteo de un adversario que, a pesar de que apenas creaba juego ofensivo, sí supo aprovechar muy bien los importantes errores que cometimos en defensa y que además de alejarnos en nuestro objetivo de la victoria, nos sumía en una desesperación que no nos ayudaba en nada a mantener la concentración. Ellos por su parte se dedicaron a perder tanto tiempo como podían, alegando que no oían el silbato, lo que fue incluso penalizado con cartulinas amarillas por el colegiado; cada celebración suponía una celebración de medio minuto en nuestro campo, retrasando el saque de centro y reduciendo el tiempo que teníamos para acercándonos en el marcador. No es justo, pero quizás no se les puede reprochar nada porque, ¿quién se atreve a hablarle de injusticias en la vida a una persona sorda?
Al final 7 para Sordos Compostela por 4 para Churrería Compostela, un marcador demasiado abultado para sus méritos pero que quizás sea justo castigo a tantos errores como hemos cometido.
A mejorar: nuestra concentración defensiva y la efectividad de cara a gol (tuvimos más ocasiones que el rival pero con escasa fortuna de cara al marco). A destacar: el esfuerzo colectivo y la lucha sin cuartel hasta el final.
Algunos de nosotros, entre los que me incluyo, terminamos el partido muy enfadados, incluso diría que indignados, sobre todo por la manera en la que perdimos y porque dio la sensación de que más que nos ganase el rival, regalamos nosotros los puntos. Enfadarse con uno mismo no es malo, demuestra que hay ganas de mejorar y actitud ganadora; ahora sólo queda refrendar esas intenciones con una buena actuación en el próximo partido, el jueves día 13 contra el Construcciones Quintáns, equipo en el que juegan varios de los miembros encargados de la organización del torneo; menos mal que nosotros no creemos en favoritismos arbitrales porque sino…
Me despido esperando narrar una victoria churrera en el próximo duelo.
El caso es que perdimos, y lo hicimos contra un conjunto que, en lugar de estar condicionado por su deficiencia, supo sacar partido de ello. No jugamos bien, cometimos errores individuales y colectivos que se repetían cada vez que nos acercábamos al rival y nos hacían caer en la desesperación. Fuimos siempre a remolque, haciendo lo que se suele denominar “la goma”, es decir, acercándonos y alejándonos en el tanteo de un adversario que, a pesar de que apenas creaba juego ofensivo, sí supo aprovechar muy bien los importantes errores que cometimos en defensa y que además de alejarnos en nuestro objetivo de la victoria, nos sumía en una desesperación que no nos ayudaba en nada a mantener la concentración. Ellos por su parte se dedicaron a perder tanto tiempo como podían, alegando que no oían el silbato, lo que fue incluso penalizado con cartulinas amarillas por el colegiado; cada celebración suponía una celebración de medio minuto en nuestro campo, retrasando el saque de centro y reduciendo el tiempo que teníamos para acercándonos en el marcador. No es justo, pero quizás no se les puede reprochar nada porque, ¿quién se atreve a hablarle de injusticias en la vida a una persona sorda?
Al final 7 para Sordos Compostela por 4 para Churrería Compostela, un marcador demasiado abultado para sus méritos pero que quizás sea justo castigo a tantos errores como hemos cometido.
A mejorar: nuestra concentración defensiva y la efectividad de cara a gol (tuvimos más ocasiones que el rival pero con escasa fortuna de cara al marco). A destacar: el esfuerzo colectivo y la lucha sin cuartel hasta el final.
Algunos de nosotros, entre los que me incluyo, terminamos el partido muy enfadados, incluso diría que indignados, sobre todo por la manera en la que perdimos y porque dio la sensación de que más que nos ganase el rival, regalamos nosotros los puntos. Enfadarse con uno mismo no es malo, demuestra que hay ganas de mejorar y actitud ganadora; ahora sólo queda refrendar esas intenciones con una buena actuación en el próximo partido, el jueves día 13 contra el Construcciones Quintáns, equipo en el que juegan varios de los miembros encargados de la organización del torneo; menos mal que nosotros no creemos en favoritismos arbitrales porque sino…
Me despido esperando narrar una victoria churrera en el próximo duelo.
Symondice
3 comentarios:
eran sordos pero no cojos. no podemos quejarnos porque perdían tiempo después de cada gol, una buena manera de haber evitado esto habría sido no encajándolos. fueron listos, eran un equipo compenetrado y supieron aprovechar sus ocasiones y su ventaja, en definitiva unos grandes rivales.
lo dicho por symon, concentración defensiva y con la actitud que tuvimos al final del choque remontaremos partidos. hay que tener cuidado el jueves que no se adelante el kintáns, ya que es un equipo que luego se cierra bien atrás. hay que aprovechar que son algo lentos para matarlos a la contra. eso sí, son jugadores fuertes y aguerridos. necesitamos ganar al kintáns, los calis y koptel para estar en el playoff, a por ellos!!
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