Mira que gusta jugar al fútbol (aunque no sea muy bueno) y mira que me jode perder. Pero jode más cuando tienes los recursos suficientes para ganar y no los aprovechas.
En la churrería se da la siguiente paradoja: cuando somos menos jugadores jugamos mejor, pese a que el desgaste físico aumenta exponencialmente. Por qué sucede esto? porque al ser menos somos más responsables, no tenemos el ansia de aprovechar los minutos que estamos en el campo e intentamos dosificar físicamente, lo que supone estar mejor colocados, compenetrarse más con los compañeros para achicar espacios, ser un bloque más compacto y estar más concentrados. En definitiva si somos menos jugamos más en equipo, gozamos de mayor mentalidad colectiva y la actitud mejora. Por el contrario cuando somos muchos reina la anarquía y jugamos por libre. La consecuencia es que no sabemos a qué jugamos y llegan los errores defensivos, errores que no se cometen cuando somos menos jugadores y más equipo, pese a la limitación física de no tener rotaciones.
No tengo la sensación de equipo cuando hay jugadores que van por libre. Dadas nuestras características el objetivo 1º sería no encajar goles, y a partir de la seguridad defensiva crear ocasiones y aprovechar que tenemos a un jugador que marca diferencias. Pero no podemos sacarle a partido a nuestros goles a favor cuando dejamos vendido al portero en repetidas ocasiones, cuando no replegamos al unísono, cuando no finalizamos las jugadas para evitar esos contragolpes que tanto daño nos hacen (ayer incluso nos metieron un gol de contragolpe a 2 segundos del final de la primera parte). Goles así no se pueden admitir, somos un equipo y todo el equipo repliega a la vez, todos defienden detrás del balón, todo el equipo desea evitar el gol en contra a toda costa, todo el equipo rema en la misma dirección y todos persiguen un objetivo común.
Y aunque digo estas cosas para todo el equipo en realidad los receptores son los mismos de siempre (los que ya las sabemos), porque ni siquiera la mitad del equipo está registrado en el blog (que Symon tuvo el detalle de currarselo). Eso es representativo y ya de por sí deja entrever poco interés y compromiso. Si sólo existe la mitad de compromiso en un equipo es normal que las piezas no encajen bien cuando estamos sobre la pista, sobre todo cuando nuestro equipo debe ser de corte defensivo luchador.
Ayer los churreros nos fuimos con mal sabor de boca de Negreira pese haber disputado el partido hasta final contra jugadores fuertes, pudiendo empatar en los segundos finales con sendas ocasiones de Javi y Albertao. Finalmente el marcador reflejó una nueva derrota, esta vez por 5-4. Ya no nos vamos con derrotas abultadas para casa como antaño, pero nos siguen faltando ingredientes y seguimos perdiendo. Del partido me quedo con la garra y actitud de Torito, del que también espero que aporte ideas sobre la pista acerca de cómo afrontar los partidos, ya que es conocedor del fútbol sala.
Tenemos la oportunidad de resarcirnos el jueves de la semana que viene contra el Koptel, y es nuestra última oportunidad de engancharnos a los playoffs. Si retomamos la seriedad, el orden y la motivación confío plenamente en la victoria.
Saludos churreros.
En la churrería se da la siguiente paradoja: cuando somos menos jugadores jugamos mejor, pese a que el desgaste físico aumenta exponencialmente. Por qué sucede esto? porque al ser menos somos más responsables, no tenemos el ansia de aprovechar los minutos que estamos en el campo e intentamos dosificar físicamente, lo que supone estar mejor colocados, compenetrarse más con los compañeros para achicar espacios, ser un bloque más compacto y estar más concentrados. En definitiva si somos menos jugamos más en equipo, gozamos de mayor mentalidad colectiva y la actitud mejora. Por el contrario cuando somos muchos reina la anarquía y jugamos por libre. La consecuencia es que no sabemos a qué jugamos y llegan los errores defensivos, errores que no se cometen cuando somos menos jugadores y más equipo, pese a la limitación física de no tener rotaciones.
No tengo la sensación de equipo cuando hay jugadores que van por libre. Dadas nuestras características el objetivo 1º sería no encajar goles, y a partir de la seguridad defensiva crear ocasiones y aprovechar que tenemos a un jugador que marca diferencias. Pero no podemos sacarle a partido a nuestros goles a favor cuando dejamos vendido al portero en repetidas ocasiones, cuando no replegamos al unísono, cuando no finalizamos las jugadas para evitar esos contragolpes que tanto daño nos hacen (ayer incluso nos metieron un gol de contragolpe a 2 segundos del final de la primera parte). Goles así no se pueden admitir, somos un equipo y todo el equipo repliega a la vez, todos defienden detrás del balón, todo el equipo desea evitar el gol en contra a toda costa, todo el equipo rema en la misma dirección y todos persiguen un objetivo común.
Y aunque digo estas cosas para todo el equipo en realidad los receptores son los mismos de siempre (los que ya las sabemos), porque ni siquiera la mitad del equipo está registrado en el blog (que Symon tuvo el detalle de currarselo). Eso es representativo y ya de por sí deja entrever poco interés y compromiso. Si sólo existe la mitad de compromiso en un equipo es normal que las piezas no encajen bien cuando estamos sobre la pista, sobre todo cuando nuestro equipo debe ser de corte defensivo luchador.
Ayer los churreros nos fuimos con mal sabor de boca de Negreira pese haber disputado el partido hasta final contra jugadores fuertes, pudiendo empatar en los segundos finales con sendas ocasiones de Javi y Albertao. Finalmente el marcador reflejó una nueva derrota, esta vez por 5-4. Ya no nos vamos con derrotas abultadas para casa como antaño, pero nos siguen faltando ingredientes y seguimos perdiendo. Del partido me quedo con la garra y actitud de Torito, del que también espero que aporte ideas sobre la pista acerca de cómo afrontar los partidos, ya que es conocedor del fútbol sala.
Tenemos la oportunidad de resarcirnos el jueves de la semana que viene contra el Koptel, y es nuestra última oportunidad de engancharnos a los playoffs. Si retomamos la seriedad, el orden y la motivación confío plenamente en la victoria.
Saludos churreros.
Caribou